El Arquitecto transparente

Todo surgió porque Dalí quería poner una cúpula geodésica como simbolo de su mundo: “Es evidente que existen otros mundos, eso seguro; pero, como ya he dicho muchas veces, esos otros mundos están en el nuestro, residen en la tierra y precisamente en el centro de la cúpula del Museo Dalí, donde está todo el nuevo mundo insospechado y alucinante del surrealismo”.

En el año 1955 Dalí pinta “La última cena” enmarcada en una arquitectura de cristal con forma de icosaedro. Esta idea conecta con Pérez Piñero, poder materializar su sueño de encontrar una cúpula por la que pase la luz como la representación de la ciudad del Apocalipsis, brilla porque la atraviesa la luz.

Dalí conocía las cúpulas de Fuller y contactó personalmente con él en Nueva York. Insistió para que fuera este arquitecto quien hiciera la cúpula de su Museo en Figueras, pero al conocer lo elevado del presupuesto, Dalí abandona la idea, retomándola cuando Fuller le recomendó a Pérez Piñero.

D. Antonio Cámara, arquitecto de la Dirección General de Arquitectura, también le comentó a Dalí que había un arquitecto, en un pueblo de Murcia, que hacía estructuras reticulares mejor que Fuller. Eso sí, Dalí contó en una entrevista que fue el arquitecto Ricardo Bofill quien lo puso en contacto con Emilio Pérez Piñero.

La Última Cena - Salvador Dalí

La Última Cena - Salvador Dalí

 

Cúpula Museo Dali

Emilio mandó varios proyectos a Dalí, quien quedó fascinado. Se decidió por el número 12, que resolvía a la misma vez el apoyo formado por pechinas asimétricas trianguladas de barras sobre una difícil planta trapezoidal, como se puede ver en la foto.

Cupula 1974

Cúpula 1974

En enero de 1972, el proyecto de la cúpula está terminado y se inicia la construcción de los componentes metálicos en Calasparra.

En realidad son dos cúpulas. La exterior servía para funciones de mantenimiento y limpieza, al tiempo que se convertía en el elemento resistente, dando lugar a 15 triángulos a gran escala.

La cúpula interna, separada 20 cm. de su estructura, se descompone en tres tipos de piezas: hexágonos, pentágonos (prefabricados en carpintería y cerrados de metacrilato) y triángulos (solo de metacrilato) dando lugar a 2160 triángulos.

El metacrilato fue encargado a una empresa valenciana Plexigas que los remitió a la empresa murciana PLASTICOS TOVAR quien finalmente hizó el recubrimiento de triángulos de metacrilto, unidos con unos remaches que se colocaban en los vertices. Estuvierón tres operarios cerca de 6 meses trabajando.

Esta empresa sigue hoy en dia ( Luminosos Tovar y Tovarsport ) y su fundador Jose García Tovar guarda muy buen recuerdo de Jose Mª Pérez Piñero , con el que hizo varios viajes a Figueras y  finalizó la segunda capa de la cúpula.

En palabras de Dalí: “Lo primero y mas daliniano, el museo por el tejado”. Era tal la fascinación que tenía Dalí por todas estas teorías sobre el número áureo, el quinto elemento, que fue enterrado justo debajo de la cúpula de cristal.

Museo Dali

Museo Dali

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Vidriera hipercúbica

Desde el mismo momento en el que se conocieron, la empatía entre los dos genios fue evidente, pasando largas veladas conversando sobre sus ideas y sus visiones sobre la arquitectura. Dalí es un pintor que introduce en sus obras elementos arquitectónicos, no es un tema que estuviera alejado de sus intereses.

Dalí, inspirado en la idea de “estructuras vivas” de Emilio Pérez, propone un reto al arquitecto: la realización de una vidriera hipercúbica para cerrar el arco que separa el escenario del Museo del patio de butacas, con una embocadura de 18 x 10 m. Emilio acepta el reto y se pone a trabajar utilizando la vieja idea de estructura en paraguas, que ya utilizó para el módulo lunar. Realiza una maqueta y en 15 días la tiene terminada. Emilio no puede esperar a que Dalí vuelva de París y se la lleva al Hotel Rivoli de los Campos Elíseos donde estaba alojado, y queda maravillado.

El entusiasmo de Dalí es tal que la pasea en un camión por todas las calles de Paris, deteniéndose en el barrio de Notre Dame y en la misma puerta de “Maxim´s”. A la prensa se la presenta en un escenario premeditado: debajo de la Torre Eiffel, obra del “arquitecto del metal” (Gustav Eiffel), enseña la obra del “arquitecto transparente”, la vidriera hipercúbica. De esta ocasión son las famosas fotos del fotógrafo francés Marc Lacroix, amigo de Dalí en aquellos años, que ya había destacado por sus composiciones de fotografía arquitectónica y que había trabajado en la misma revista francesa donde publicaba Emilio Pérez Piñero sus artículos, Architecture d´Aujourd´hui.

Vidriera Hipercúbica Dali y Emilio Perez Piñero debajo de la torre Eiffel.1972

Emilio Pérez consigue un primer resultado de la inclusión de superficies de cerramiento en las propias estructuras plegadas, ya no necesita poner lonas u otro tipo de cubrición. Esta estructura cerrada se convertía en cubo, donde el trozo de vidrio también se plegaba, de ahí su nombre. Pero todavía era mas, pues al desplegarse se podía observar tres dimensiones.

Estos paneles iban a ser pintados por Dalí, dando  resultado de infinitas posiciones con imágenes cambiantes, como la rueda cinética de Raimundo Lulio, e incluso se preveía que fueran paneles solares.

Dalí recoge en esta obra su gusto por las teorías matemáticas. Hace mención al cubo, como en la obra de Juan de Herrera “Tratado del cuerpo cúbico” y denomina esta obra de Emilio Pérez Piñero “Apoteosis de Felipe II”, en relación a que fue este rey el que creó  la “Academia de Matemáticas” de Madrid, dirigida por el propio Juan de Herrera.

Aquí vemos varias imágenes de Dalí y su relación con las matemáticas, que era lo que en el fondo le apasionaba de Emilio Pérez, su relación con la Geometría. La denominación de hipercúbica se explica con la inclusión de la 4ª dimensión, es decir en el despliegue del cubo para formarlo superponer otro cubo en volumen y así sumarle otra dimensión.

Crucifixión Dalí 1954

Crucifixión Dalí 1954

Dalí sobre el hipercubo.Museo Metropolitan. Nueva Yorck.1954

Dalí sobre el hipercubo.Museo Metropolitan. Nueva Yorck.1954

 

Vidriera Hipercúbica. Foto realizada en el Salón DONNE de Calasparra

Dalí viaja a Nueva York y Emilio quiere que se lleve la vidriera, como demuestran las palabras de Félix Candela al decirnos que Emilio lo llamó para que hablase con Dalí y le recordase el transporte de la vidriera. Según parece se realizó un embalaje especial y unos planos muy sencillos para poner en marcha el motor que accionaba el plegado y desplegado de la vidriera. Tal vez  la vidreria se marchó a Nueva York con Dalí pero nadie supo ponerla en funcionamiento, sólo Emilio y sus artesanos de Calasparra.

No pudo ser. De esta manera se perdió una oportunidad única de dar mayor publicidad a sus obras, ya que esta estructura hubiera permitido colocar en órbita una planta transformadora de energía solar sin necesidad de intervención humana.

Aquí podemos ver un video que resume la obra de Emilio Pérez Piñero. Contiene, entre otras imágenes, la grabación de Dalí para el homenaje del Ministerio de la Vivienda a Pérez Piñero el 21 de julio de 1972.

1 Comment

  1. Tomeu l'Amo dice:

    De gran interés, ¡extraordinario¡ gracias. Estaba dando el último repaso a el libro DALI-LLULL y su Museo, cuando me encuentro con lo de su vidriera… utilizaré esta información citando la fuente. L’atima que no pueda usar la foto del dibujo que Dalí le dedica a Perez Piñero . saludos. Tomeu